Mar25

Qué aprendí haciendo mi blog (Cecilia Saia)

Categorías: Bloggers invitados, Chicas bloggeras  
Por: Milagros

vitac Cuando empezamos un blog, todos esperamos obtener algo de él, ya sea popularidad, un medio para descargarse, difundir información, dinero, etc. Sin embargo, a veces recibimos de él lecciones de vida que nos enriquecen y nos sorprenden. Eso es lo que siento que la experiencia de tener un blog me dio a mí, y quiero compartir esas pequeñas lecciones con ustedes:

No hay que darse por vencido en seguida.

A mediados de 2008 la idea me vino como una revelación. “Si me gusta la tecnología y difundir información, ¿por qué no escribir al respecto?”. La idea me encantó y en un día ya me imaginaba siendo la autora del Lifehacker argentino. Por supuesto, esta emoción se empezó a difumar a las horas. Que tener éxito en un blog es muy difícil. Que ya hay mucha gente escribiendo sobre el tema. Que además lo hacen mejor que yo. En fin, todas las contras posibles se me vinieron a la cabeza y más de una vez pensé dar marcha atrás y limitarme a leer los blogs de otros.
Pero entonce entendí algo más. Si uno siente pasión por lo que hace, y quiere hacerlo crecer, hay que dedicarle tiempo y paciencia. Un blog no recibe 10.000 visitas diarias a los 3 días de haber empezado. Una planta no crece 2 metros a la semana de plantar la semilla. Uno no se recibe a los 3 meses de haber empezado una carrera universitaria.
Esto es una lección valiosa para mí, poder proyectar algo a futuro y no desesperar porque las cosas no se den inmediatamente como yo quiero. Con el tiempo, mi blog llegó a ser más de lo que había soñado, solo hay que perseverar y no darse por vencido.

Dinero, tiempo y pasión.

Después de investigar un poco sobre cómo se hace un blog, uno de los aspectos que llamó mi atención, y que no había pensado inicialmente, fue el tema del dinero. Tema polémico si los hay. ¿Así que se puede ganar plata bloggeando? Pero después también surgió la otra parte: hay que invertir tiempo y dinero. La cantidad depende de cada uno, pero dedicar horas y horas, e invertir plata en algo que no veremos sus frutos hasta dentro de un tiempo, hace dudar. Me empecé a preocupar sobre en cuánto tiempo iba a recuperar lo invertido y si realmente valía la pena todo ese sacrificio, para ganar, con suerte, un par de centavos por día.
Y entonces llegó mi segunda lección: si me gusta lo que hago (como es mi caso) y se hace con alegría y entusiasmo (como es mi caso), entonces el tiempo invertido pasa a ser tiempo ganado. Pueden pagarnos mucho la hora y estar esos 60 minutos deseando que terminen ya, o ganar menos, pero disfrutar cada segundo. Y eso no se puede comprar con plata. Y si la plata llega… será doble ganancia entonces.

A compartir.

En estos tiempos es muy fácil ser individualista y preocuparse sólo por uno mismo. Hay mucha competitividad y una creencia general de que no hay lugar ni éxito suficiente para todos.
Y entonces empecé a encontrar sitios y conocer gente que compartía su experiencia, los “secretos” de su éxito con todos los demás, abiertamente. ¡Qué refrescante! Consejos “de onda” y tutoriales perfectos. En vez de guardárselo para ser los únicos que lo puedan disfrutar, se juegan por lo contrario: hay suficiente para todos, y eso es genial. Recibir tanta generosidad por parte de desconocidos, hace que una sienta más ganas de compartir.


No perder el tiempo ni dejarlo para mañana.

Una constante en mi vida: guardar las cosas para más adelante, para el momento adecuado, para una ocasión especial.
Escribiendo para Acceso Directo, dentro del ámbito de la tecnología, donde la información vuela, me di cuenta que si no escribo sobre la última noticia ya mismo, luego lo va a hacer todo el mundo y ya no será ni nueva ni original. Hay que vivir el momento, aprovecharlo.
Y eso se puede extrapolar a cualquier fase de la vida. ¿Por qué dejar ese perfume sólo para las fiestas? ¿Por qué no llamar hoy mismo a ese viejo amigo y decirle cuánto lo queremos? ¿Por qué esperar eternamente hasta tener la experiencia necesaria (que nunca llega, por cierto) para iniciar un proyecto que nos apasione?
Carpe diem, que lo único que existe es el presente.
 
Disfrutar de socializar.

No soy una persona tímida, de hecho todo lo contrario. Sin embargo, en los últimos años me había vuelto bastante ermitaña, cuidando a los amigos que ya tenía, pero sin hacer nuevos. Pero emprender un camino nuevo me hizo comprender que para avanzar y mejorar, y aprender de otros, hay que conocer gente. Hay que socializar y animarse a hablar con extraños.
Y eso fue muy bueno para mí. Además de “contactos” en el MSN y “seguidores” en Twitter, gané amigos. Y empecé a disfrutar realmente de socializar, y compartir experiencias cotidianas con desconocidos que de a poco se fueron haciendo conocidos. Ahora, mi vida es mucho más plena, porque tengo más gente con quien disfrutarla.

Esas son las 5 lecciones que aprendí bloggeando y que puedo llevar conmigo a todas partes. ¿Y ustedes? ¿En qué los cambió escribir o leer algún blog?

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Este excelente post fue escrito por Cecilia Saia como blogger invitada. Nuestra invitada tiene 23 años y posee conocimientos avanzados en Tecnología. Es la editora de Acceso Directo y de Vitamina Ce (su blog personal) También trabaja como redactora en otros blogs y es activa usuaria de Twitter (@cecisaia). Desde ya le agradecemos enormemente su genial participación en ChicaSEO.

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