
Vivimos en un mundo globalizado. No hay vuelta atrás, al menos en Occidente y de la forma en que están dadas las condiciones actuales. ¿Está bien o está mal que así sea? La verdad que no lo sé, no soy analista política ni pretenderlo serlo. No obstante, algunas voces consideran que de esta manera somos esclavos de la cultura “yanqui”, que perdemos nuestra identidad como nación. Me cuesta mucho adaptarme e incorporar a mi forma de ser y analizar la realidad, este tipo de ideas, en donde hay que luchar contra el gran Imperio malo y despiadado que son los Estados Unidos. Ideas que todavía se mantienen vigentes en muchos países de América Latina, como la Argentina, por ejemplo. Si, es cierto que los países más débiles no deberían dejarse presionar en pos de los intereses de los países más fuertes, no obstante tampoco comulgo con las ideologías que ven a los Estados Unidos como el gran enemigo de los pueblos oprimidos. Considero que siempre debemos pararnos en el punto justo o medio de las cosas: “ni muy mucho ni muy poco”. Personalmente, considero que todas las ideologías (y más si son convertidas en fanatismos) son nefastas y más aquellas que ven enemigos a destruir por todas partes. No hay peor consejero que el odio y el rencor, en cualquier orden o aspecto de la vida. ¿No les parece?
Pero volvamos al comienzo del post. Sabemos que vivimos en un “mundo globalizado”, en donde se impone y/o sobresale la cultura “yanqui”. En la Argentina, desde hace algunos años se festejan ciertas fechas o celebraciones (como Halloween, etc.) que son propias de los Estados Unidos, y no de nuestro país. Nos guste o no, es así, no podemos desconocer la realidad. Sin embargo, decir que vivimos en un mundo globalizado, en donde predomine una cultura, no significa que en el resto del planeta no pasen cosas importantísimas o de suma gravedad, como sucede en España por ejemplo. Y el hecho de que sobresalga una cultura tampoco significa que esa cultura sea mala, espantosa y que haya que destruirla, porque es la “cultura del enemigo”. De hecho, deberíamos tomar los mejores elementos de esa cultura y ver cómo podemos usarlos para mejorar nuestra calidad de vida (adaptarlos a nuestra forma de ser). Siempre hay que construir, no destruir, incluso sobre la base de lo que otros hicieron o hacen mejor que nosotros. Así entiendo yo que funciona el PROGRESO, ¿y ustedes?
Si bien Argentina es una país que se encuentra muy fuertemente influido por la globalización, hay una política de Estado (o mejor dicho una forma de gobernar) que quiere cerrarnos, no sólo económicamente sino culturalmente. Inclusive cada vez hay más trabas para la compra de dólares y para que las personas puedan viajar al exterior. Se trata de un proceso que se está gestando desde hace años -a nivel nacional- en donde se apela al proteccionismo económico, al nacionalismo, etc., los que muchas veces suelen ser necesarios en determinados momentos históricos y bajo ciertos lapsos de tiempo, pero bajo ningún punto de vista son la panacea de cualquier nación que quiera crecer y prosperar. En la Argentina, este proceso político es mucho más profundo, porque no sólo nos quieren cerrar al resto del mundo (aislar), sino que quieren imponer una SOLA VOZ, una SOLA FORMA DE PENSAR a todos los ciudadanos, algo que lastima mi dignidad de “ser racional”, y mi derecho a pensar diferente y a disentir. Nos quieren convertir en autómatas en donde todos respiremos, vivamos y luchemos por #ELMODELO, la única verdad y solución a todos los problemas de los argentinos; tema que excede el marco de este post.
Por eso, y para no aburrirlos con la perorata, quiero decirles que creo y defiendo la necesidad -y es más, el derecho y la obligación con las enormes facilidades que nos regala Internet- de estar informados de lo que pasa en el resto del mundo, de conocer otras realidades, de no cerrarnos única y exclusivamente a la realidad argentina y a lo que nos dicen desde arriba. Creo que cuánto más informados o más conozcamos, más libres seremos “mentalmente”, y menos manipulables. Cuánto más sabes, cuanto más conoces, más posibilidades de tener una opinión fundada sobre las cosas. Cuánto más te abrís mentalmente (ya sea leyendo, intercambiando ideas con otras personas, viajando, etc.), podes tener un criterio más solido, más racional sobre qué conviene y que no, sobre qué cosas están mal y cuáles hay que mejorar. La libertad no sólo es un estado físico, sino un estado mental que debemos construir todos los días. Por eso, no te cierres, no escuches exclusivamente la cantinela oficial, lee, viaja (si podes), recorre, entérate de lo que pasa en otras naciones (en las ricas y en las pobres), abríte a otras ideas -aunque al principio te resulten ajenas o chocantes-, habla con gente de otras idiosincrasias de otras culturas, o que tengan otras formas de ver la vida, estudia y actualízate en tu trabajo. Ponete en movimiento. Todo esto hace que crezcas como persona, que te conviertas en un “ ciudadano del mundo” y que no te puedan cerrar las puertas o mejor dicho, que así no puedan evitar que ejerzas tu derecho a pensar diferente. ¿No te parece? ¿Qué opinas sobre esto?