
Las personas que trabajan, bloguean o pasan mucho tiempo en Internet crean algo así que podríamos denominar como su identidad digital, que se compone de su participación en blogs propios y ajenos, en las redes sociales, en los sistemas de marcadores de enlaces, etc.
En Internet, podemos crearnos un yo con las cualidades que más nos gusten o en donde sólo sobresalgan nuestros mejores atributos. Los tímidos pueden ser extrovertidos, las mujeres poco agraciadas, las más sexys del planeta y los más cobardes, los más valientes.
Hace poco, Neri, un blogger a quien leo desde hace mucho tiempo (y a quien también, aunque con todas las salvedades y suspicacias que genera el término, considero un amigo 2.0) decidió eliminar sus cuentas de Twitter, Facebook, Formspring, Meneame, Linkedin, Google Reader, salvo su blog.
- Algo así como un suicido virtual, cosa a la que pocos se animan. De hecho, yo he experimentado en un momento algo parecido, al eliminar una cuenta de Twitter y la de algún otro servicio, aunque lo mío no fue muy serio que digamos. Duro poco tiempo.
Ojo también pude probarme a mi misma que si borras una cuenta de Twitter con miles de seguidores, no pasa nada, es simplemente una página como dice Neri, aunque nosotros le demos un peso emocional mucho más fuerte del que realmente tiene, ya que la consideramos parte de nuestra identidad digital.
De hecho, y volviendo a la experiencia de Neri –y en el enlace que cito como fuente- nos cuenta su decisión, qué motivos lo llevaron a tomarla, qué ventajas y desventajas tuvo ese “suicidio” en su vida, etc., incluso hasta se toca el tema de la amistad online, poniendo en duda la importancia de este tipo de relaciones virtuales. ¿Se puede ser amigo de alguien que no se conoce y con quien sólo se chatea? Este también es tema para otro post.
Pero volviendo a los sentimientos que te llevan a tomar esta decisión: la de la muerte 2.0, yo creo que siempre responde a la suma de varios factores. Por un lado, saturación o cansancio, la enorme cantidad de tiempo que te consume (leer blogs, participar de redes sociales, chatear, etc.) y lo que implica que cada vez nos volvamos menos productivos y posterguemos muchas de nuestras actividades en el mundo real.
A mí también me pasa eso muchas veces, por eso cada tanto me desengancho o me conecto menos. O a veces (por cuestiones laborales, familiares, sociales, etc.) me es imposible conectarme mucho tiempo. Es una forma de “desintoxicarse” del vicio, y volver a tener otro enfoque o una mejor perspectiva de las cosas. Le hace bien a mi salud mental. Es imposible pasarse todo el tiempo conectado. Necesitamos otros aires, renovarnos, salir, trabajar, caminar, leer, etc.
- Ahora bien, yo creo que el principal motivo de la muerte 2.0 (de hecho conozco otros casos, además del de Neri) esconde detrás una crisis existencial, una necesidad de cambio en las personas. Hay algo que no está bien, y necesitamos modificar o ver cómo lo resolvemos.
Por eso, matamos a nuestro yo digital. Aclaro que me incluyo. Ya que aquí no se trata de analizarlo a Neri, tipo conejillo de Indias, sino simplemente de que fue un caso reciente y con amplias repercusiones. Es más, el mismo Neri nos invita a reflexionar sobre el tema desde su blog, haciendo preguntas al respecto.
Y justamente nos pregunta si: ¿Un suicidio virtual es realmente una forma de morir o en cambio, es una forma de volver a la vida? Yo creo que un suicidio virtual no es ni una cosa ni la otra. Es simplemente una forma de pegarnos un sacudón existencial, en donde denotamos que algo no anda como nosotros quisiéramos, una forma de “renovarnos”. Quizás, también, un desafío personal, en donde queremos demostrarnos -a nosotros mismos- que podemos sobrevivir sin Internet, sin los amigos virtuales, ni las redes sociales. Que no los necesitamos.
Y por último creo que quienes nos morimos virtualmente por un tiempo, tenemos muchas razones para hacerlo, pero quizás la verdadera o la más fuerte es que deseamos cambiar algo o necesitamos pegarnos un “sacudón existencial”, aunque sea a costa de eliminarnos como personajes y/o personas virtuales.
- ¿Ustedes qué opinan al respecto? ¿Borrarían sus cuentas? ¿La muerte virtual resulta un desafío personal o simplemente una necesidad de cambio o de aprovechar mejor el tiempo? Me encantaría conocer sus opiniones. ¡Muchas gracias!
Nota aclaratoria: Este post está escrito con mucho respeto, y se basa también en mi experiencia personal.