
En los últimos tiempos, la web está siendo convulsionada por los coletazos del mundo jurídico. Titulares de derechos intelectuales reclaman judicialmente para que no se violen sus derechos en Internet, la polémica generada en torno a la neutralidad en la red es un punto sumamente álgido y candente, como lo puso de manifiesto recientemente la Asociación de Internautas.
Los ciudadanos, a través de las redes sociales, se ponen de acuerdo para manifestarse en contra de los partidos políticos y sus gobernantes, como está sucediendo en España y ahora también en Italia. Y como ha pasado en otros países. Wikileaks tiene mucho que ver con este tipo de cambios. Que la información sensible de los gobiernos pueda ser expuesta ante las grandes masas, ha marcado un hito difícil de entender todavía, y del cual no podemos volver atrás.
Por otra parte, los usuarios de Internet se llenan la boca hablando de la “libertad de expresión”, especialmente cuando le tocan la quintita, como pasa con el tema de las descargas ilegales. La gente opina, quiere cambios, aunque como la mayoría de los movimientos desorganizados, no saben bien qué quiere ni qué derechos pretende. Hay algunas ideas, pero faltan puntos concretos.
Lo que sí es evidente es que se están quebrando viejos paradigmas, viejas ideas que venían sustentando un modelo o forma de vida, de sociedad, de gobiernos, de pensamientos. Pero faltan (desde mi punto de vista) líderes, que puedan encarnar y unificar este tipo de reclamos. Falta “el conductor”.
Vamos hacia una nueva generación de derechos, basados básicamente en ciertos planteos que surgen desde la propia web. No es que Internet los cree, es que Internet permite que personas de diferentes países puedan comunicarse, y expresarse en tiempo real, y en todo momento. Creo que Twitter tiene mucho que ver con esto, como vehículo de información y comunicación. ¿Podríamos hablar de la revolución twitteriana? Mmmm…
La gente considera que tiene derecho a recibir mayor información, a opinar de lo que sea y de lo que le venga en gana, a hacerse oír, a no tener que pagar precios abusivos o elevados para estar conectada a Internet, a acceder a buenos servicios, a tener mayor participación en las decisiones de sus gobiernos, a que las grandes empresas respeten sus datos personales en la web, etc.
Las personas ven el acceso a Internet como un derecho universal. Muchísimos creen que pueden consumir o disfrutar de cualquier contenido cultural, sin tener que desembolsar un peso. Total como está en Internet, puedo hacer todo lo que se me cante. Yo discrepo bastante con esto, pero reconozco que hay que comenzar a plantearse la “propiedad intelectual” desde otro enfoque. Los viejos esquemas ya no sirven. Ignorar la realidad es la peor ceguera intelectual que existe.
También creo que todos estas nuevas corrientes de pensamiento (que se vienen gestando desde hace mucho) se presentan en épocas de crisis. No hay trabajo para todos, acceder a la vivienda es casi un imposible, y los objetos culturales y los productos de tecnología están reservados a clases sociales con un poder adquisitivo medio o alto.
Es más, los medios le venden a los ciudadanos el mensaje de que tener determinados gadgets implica prestigio o estatus social. Y la gente, como rebaño, se desespera por tener el último iPad, el último iPhone. Una vez en Twitter le leí a un chico decir que sentía “pena” por quienes no podían comprarse un iPhone. Si, como leyó, lluvia de chanes…
Lo económico tiene mucho que ver con estas nuevas mentalidades. La lucha contra los monopolios o corporaciones que impiden (desde el punto de vista del usuario) que todos (o una gran mayoría) puedan acceder a determinados contenidos o bienes, pesa y mucho.
Internet es libertad para el usuario, pero no libertinaje. Por eso, también hay que tener mucho cuidado con creer que cualquiera puede hacer cualquier cosa, incluso delinquir. Este tipo de movimientos de pensamiento son parte de la evolución, son nuevas necesidades insatisfechas que requieren alguna solución de los gobiernos y contemplación por parte de las normas. Hay que adaptarse a ellas.
Ahora bien, recién estamos en los comienzos de esta nueva “era” (no sé si la palabra correcta es era) y necesitamos conductores (lucidos, honestos y comprometidos) que guíen a la masa desorganizada, que a veces cree que delinquir es parte de sus derechos. Todo en su justo punto medio. Nada de extremos, por favor. Así como se necesitan reformas importantes en las leyes de la propiedad intelectual.
¿Ustedes qué opinan? ¿También perciben esto? ¿O creen que estoy delirando? ¿Creen que estamos frente a nuevas corrientes de pensamiento? Me encantaría conocer sus comentarios. ¡Muchas gracias!
Tags: cambios, derechos, gobiernos, Internet, leyes, mentalidades, normas, paradigmas, partidos politicos, pensamientos, propiedad intelectual, revolucion, usuarios
[...] les decía en Los nuevos paradigmas que genera la web, algo está cambiando, y gran parte de eso se debe a Wikileaks, quien ha demostrado que Internet [...]
definitivamente internet esta cambiando nuestras vidas , y mas ahora con los dispositivos moviles ahora ya nos podemos comunicar a tiempo real
alexander: Así es, Internet está cambiando nuestras vidas.
Mas que lideres lucidos,lo que se necesita son visionarios.Estamos en una zona nueva,la experiencia y los parámetros del pasado ayudan poco en el diseño de la web,y ante esa realidad lo mejor es la postura generalizada:”ante el temor de que una reforma dañe mas de lo que ayuda,no tocamos nada”. Personalmente,creo que eso es lo que hay que hacer:nada.Dejar que el rió fluya solo. Después de todo,eso es lo que ha pasado desde 1993 en adelante,y las cosas no han cesado de mejorar.SAludos