Objetivos: ¿a corto o a largo plazo?
Yo soy una persona bastante estructurada. Reconozco que si me armo una rutina para hacer algo (para cierto día, por ejemplo), me cuesta bastante romperla y si la rompo, ya siento culpa, jajajaja. Es como un “círculo vicioso”.
Pero en general tengo bastante constancia para trabajar en lo que me interesa, aunque muchas veces me vaya mal y tarde mucho en lograrlo. Mi personalidad y las circunstancias que me tocaron vivir, me prepararon para luchar (por años) para alcanzar ciertas cosas, aunque me equivoque cientos o miles de veces. Esa es una cualidad que ciertas personas que me conocen mucho, siempre me elogian.
De hecho, funciono mejor trabajando (en objetivos personales a largo plazo) que en cosas inmediatas o que requieren menos tiempo. Pero quizás de tanto darle, y darle (cuando algo realmente me interesa), puedo conseguirlo, aunque me pase media vida luchando por eso; lo cual a veces se vuelve muy pesado o difícil de mantener.
En muchas etapas de mi vida, he sido la más perdedora, y en otras, la más ganadora. Pero en cierta medida, se debe a que estoy esforzándome por algo, durante muchísimo tiempo, aunque nadie lo note ni lo perciba.
Si bien mi vida es una constante lucha contra todos mis defectos (que son muchos) y admiro a quienes tienen cualidades innatas que yo no tengo, también creo que los objetivos que son tan difíciles de conseguir, y que llevan tanto tiempo, son los que más nos enseñan y preparan para el futuro.
Hace 4 años atrás, uno de los familiares que más quiero, pasó por una enfermedad muy grave. Y en ese momento, prácticamente, se me acabo el mundo. Muchas de las cosas que tenía en ese momento, las fui perdiendo, hasta que logre levantarme y mi familiar por suerte, ahora está bien.
Y en estos momentos le toca el turno a otro familiar, que si bien tiene un pronóstico muchísimo mejor, pasamos por unos días bastante difíciles o complicados, incluso yo de lo nerviosa que estuve, tuve algunos roces con gente que nada tiene que ver con mi entorno familiar.
Incluso durante esos días he dejado de consolar a algunas personas, que siempre me llaman por teléfono, buscando ánimo, porque la verdad no tengo ganas de escuchar a otros, cuando yo estoy mal por cosas mucho más grave. Creo que ese es un pequeño logro personal. Aprender a decir NO, cuando no estoy en condiciones de ayudar a otros.
- Pero lo que si aprendí de esa primera experiencia, es que si me vuelvo a caer como esa vez, no sirvo de nada. No estoy en condiciones de ayudar a nadie, y menos a quien realmente lo necesita. Aprendí que no debo tirar por la borda esos objetivos que me trace, por más egoísta que suene. Hacer cosas por uno mismo es la mejor forma de ayudar a tus seres queridos. Cuando uno está bien, puede ayudar a los demás. De lo contrario, es imposible. Y eso es algo que te permite ver la vida de otra manera, y seguir peleándola. Les aseguro que me costó años aprender esto.
Pero esta vez estoy mucho más fuerte para ayudar a mi familiar, para seguir ayudándome a mí misma, y para seguir trabajando por mis objetivos, que son quizás mis metas de vida.
¿Ustedes qué opinan? ¿Tienen objetivos a largo plazo? ¿Qué hacen para no perder el rumbo? ¿Qué sentimientos tienen cuando alcanzan una meta muy importante en sus vidas? Me gustaría que compartieran conmigo sus impresiones o que me cuenten experiencias parecidas. ¡Muchas gracias!