En la actualidad, Twitter se está convirtiendo en un medio de comunicación (social) de suma importancia. Las noticias se propagan antes que en los medios tradicionales y los usuarios se hacen eco de ellas.
Antes que en otras partes, los usuarios están compartiendo datos, enlaces, puntos de vista, hablando de los temas del momento, dentro de lo que ciento cuarenta (140) caracteres lo permiten.
Es el poder de la información en vivo y en directo, generado por miles de personas alrededor del planeta.
Lógicamente que no todo el mundo está en Twitter y no todo el mundo tendría porque estarlo. Hay países, incluido el mío, en donde muchísimas personas jamás tendrán acceso a Internet.
Recapitulando, el aspecto que recién les comentaba sobre Twitter es – desde mi punto de vista- el más importante, el más revolucionario, el que hace que el eje de la información cambie de manos o de dueños: de los medios de comunicación tradicionales a los usuarios 2.0.
No obstante, Twitter también tiene un lado oscuro, un querer mostrarse (u exhibirse) por parte de los usuarios, un hablar solamente de lo que uno está haciendo y exponerlo al mundo. Una exageración o sobrevaloración del yo digital. Una exacerbación del egocentrismo.
¿Es necesario saber que alguien está cocinando, sacando fotos o que está en el baño? ¿A alguien le importa que yo me haya peleado con mi novio o que ahora esté trabajando? Lo dudo, sinceramente.
Pero sin embargo hay una especie de dependencia y necesidad de los demás, de leer lo que hacen los otros miembros, de compartir cosas que nos pasan. Un dejar que me miren y mirar a los demás. Aunque cada uno decide hasta donde compartir su intimidad. ¡Este punto es muy importante y es tema para un futuro post!
Publicar en Twitter para muchos es como escribir en un diario íntimo, donde miles o cientos de ojos van siguiendo nuestra historia de vida. No todos lo usan de esta manera, hay quienes usan Twitter exclusivamente para hacer Marketing digital o para compartir las actualizaciones de sus blogs.
A veces siento que muchas personas escriben en Twitter para dejar un pequeño rastro. Algo así como: “¡Hola, mundo, yo estuve aquí! ¡Léanme, que yo los leeré!”
Igualmente, creo que Twitter constituye una vía para relacionarse con los demás, al menos para los bloggers. Muchas relaciones y contactos se consolidan en Twitter. Lo virtual se convierte en algo real.
Se crean amistades, contactos de negocios, compañeros de trabajo, se amplía el círculo de conocidos, la gente se entera de lo que hacemos, de cuál es nuestra profesión y nosotros nos enteramos de lo qué hacen los demás. Algo muy beneficioso para cualquier emprendedor que se precie de tal.
Conclusión: Por último, creo que debemos aprender a aprovechar el poder de Twitter. Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre el tema, no obstante una red social como Twitter siempre será valiosa en la medida:
- que sean valiosas las personas a quienes sigamos
- y del valor que aportemos al medio.
Tratemos de hacer la diferencia y dejemos un poco atrás el famoso “ombligüismo” para que nuestro paso por Twitter nos enriquezca y enriquezca a los demás. Seamos generadores de “valor agregado” en este nuevo medio de comunicación. ¿Qué les parece?



