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Cuando se trata de excusas, el mundo está lleno de grandes inventores. Algunas personas pasan la mitad de su vida diciendo lo que harán y la otra mitad explicando por qué no lo hicieron. Una coartada es prueba de que hiciste lo que no hiciste, para que otros piensen que no hiciste lo que hiciste.

Puedes caer muchas veces, pero no serás un fracaso hasta que digas que alguien más te empujó. Tratas bien a los demás cuando no los culpas por algo que está realmente mal contigo. Cuando usas excusas, renuncias al poder de cambiar.

Si encuentras una excusa, no la recojas. La mayoría de los fracasados ​​son expertos en inventar excusas. El mundo simplemente no tiene suficientes muletas para todas las excusas tontas. Siempre es más fácil encontrar excusas que tiempo para las cosas que no queremos hacer.

Nunca te quejes y nunca expliques. Siempre es más fácil hacer bien un trabajo que inventar una coartada de por qué no lo hiciste. El diablo espera ansiosamente para darte una excusa por cada pecado. La pérdida de tiempo inventando excusas y coartadas siempre será mejor invertida orando, planificando, preparando y trabajando para alcanzar sus metas en la vida.

Así que encuentra una manera, no una excusa. No hay excusa para un hombre lleno de excusas. Si cometes un mistake y luego te disculpas por ello, cometes dos errores. Be aware esta verdad: «El zorro condena la trampa, no él mismo» (Blake). ¡No hables como ese viejo zorro!

– John L. Mason, del libro Conquering An Enemy Called Typical. (Para obtener más información sobre este libro, visite www.freshword.com/means)

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Por Julieta

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